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¿SER o no SER? ¿DEPUR o DETOX? .... esa es la cuestión



Limpiar, depurar, desintoxicar, detoxificar, …..son término muy nobles, que tenemos interiorizados como buenos y saludables y por ello se vienen utilizando frecuentemente en campañas, marketing y mensajes de salud para la población general.


No es lo mismo limpiar que desintoxicar y aunque compartan ciertos hábitos y en ocasiones algunos recursos sinérgicos, desde la nutrición funcional conviene aclarar ciertos aspectos, primero para ser realista sobre el fin que se pretende conseguir dentro de la mejora de la salud, conocer en qué condiciones se ha de realizar y, fundamentalmente, si en algunos casos de depuración extrema se requiere participación profesional que guíe alguno de estos pasos para evitar agravaciones o incompatibilidades.


El símil que podríamos permitirnos sería el de una cocina, como ese gran laboratorio casero en el que estamos todos acostumbrados a trabajar, como en nuestro cuerpo puede ser el hígado, junto todos los sistemas de entrada, salida, circulación y transformación.


En una cocina, no será lo mismo limpiar sólo el suelo y pasar la bayeta, que se puede y se debe hacer todos los días, que de vez en cuando toque limpieza general de armarios, frigorífico, utensilios, para que ocasionalmente y con cierta regularidad se tenga que abordar una limpieza más integral en el horno y, porqué no, de filtros de lavadora, campana extractora, y algunos ajustes para mantener el perfecto orden, limpieza y cuidado donde se manipulan alimentos (entrada/salida), se confeccionan platos (transformación) y donde también transcurre la limpieza de menaje y prendas.


De nada sirve limpiar el horno o la campana extractora, por mucho empeño y limpiadores que se utilicen, si no se saca la basura todos los días y mantenemos la limpieza y asepsia en el resto. Lo mismo pasa con nuestro cuerpo.


Cómo podemos pretender que el hígado haga bien su trabajo, o incluso que le ayudemos con técnicas, alimentos o recursos, si el resto de sistemas no están limpios o en condiciones para transportar y/o evacuar los sobrantes (tóxicos/toxinas/grasas/…). El problema se puede agravar aún más. No se nos ocurriría depositar los residuos de un horno en el suelo sin que no se saque después la basura o se pase la escoba y la fregona.


Una limpieza interior en la profundidad y en la intensidad que requiera cada momento o circunstancia, consigue eliminar bloqueos que ralentiza nuestro organismo, lo enferma, lo obstruye, lo inflama, le hace generar gases, mucosidad... en definitiva lo deteriora a una velocidad superior a la que por uso (edad, lesiones, enfermedades, ..) o por diseño (genética, herencia, …) le debiera corresponder.



El hígado es el órgano más vital respecto a la limpieza y depuración del cuerpo humano, implicado en muchas reacciones bioquímicas, incluyendo la detoxificación hepática, el metabolismo de todos los macronutrientes y actúa de reservorio de vitaminas liposolubles (K, A, D, E), glucógeno y oligoelementos, como el hierro y el cobre.


Su acción primordial es el filtrado de la sangre. El hígado capta los tóxicos de la sangre, los procesa a través de la destrucción enzimática y posteriormente elimina a través de la excreción biliar. El hígado filtra alrededor de 1,5 litros de sangre por minuto, por lo que resulta ser un filtro muy eficaz.


Las sustancias tóxicas deben convertirse en productos hidrosolubles para ser eliminadas. Esta biotransformación la realizan ciertas enzimas que se clasifican en dos grandes grupos, según participen en reacciones enzimáticas de Fase I o de Fase II.



Al conjunto de enzimas que intervienen en la Fase I se les conoce con el nombre de Citocromo P450. Durante esta fase se producen reacciones de oxidación, reducción e hidrólisis, dando lugar a la formación de radicales libres.


Es importante destacar que la Fase I no neutraliza el tóxico, sino que lo vuelven más activo y peligroso, por lo que debe ser metabolizado rápidamente en la Fase II, donde a través de diferentes reacciones (glucuronidación, acetilación, glucosidación, sulfatación, metilación, etc.) son convertidos en productos menos tóxicos, más solubles y más fácilmente eliminables por orina, heces o sudor.


Para una correcta detoxificación hepática es muy importante asegurarse que las reacciones de la Fase I y Fase II funcionan en sincronía y que ninguna de ellas esté bloqueada. Cuando una persona tiene por ejemplo la Fase I muy activa y la Fase II muy lenta se genera estrés oxidativo y se producen compuestos carcinógenos, dando lugar a una situación muy problemática que hay que resolver. Para ayudar a equilibrar las velocidades de las Fases I y II, se puede pautar una dieta determinada o aporte de nutrientes, rica en inhibidores de la Fase I e inductores de la Fase II.


La experiencia empírica ancestral avalada por las más recientes y avanzadas investigaciones clínicas ha determinado como diferentes extractos de plantas, nutrientes y hábitos de vida son recomendables para la eliminación de tóxicos y toxinas a través de la destrucción enzimática.



La última Fase de la detoxificación hepática es la excreción biliar. Una vez procesadas las toxinas enzimáticamente, se expulsan a través de la bilis y de ahí pasan al intestino o a la vesícula biliar. Este proceso se puede también optimizar con sustancias/nutrientes/plantas coleréticas (activan la producción de bilis) y con colagogas (estimular el vaciamiento de la vesícula biliar).


Uno de los estudios más recientes (2015) y completos respecto en nutrición funcional sobre la participación de los distintos grupos y familias de nutrientes procedentes de alimentos lo podemos encontrar AQUÍ.


La ventaja del extracto de ajo negro hace que cubra distintos aspectos implicados en la detoxificación y, especialmente, en la seguridad/protección frente a las especies reactivas derivadas de este proceso.


La actividad detoxificadora de la S-allilcisteina (SAC) presente en un extracto de ajo fermentado en condiciones concretas de tiempo, humedad y temperatura elimina una especie de oxígeno reactivo específico, HOCl, de manera similar que el ácido lipoico, y fue más eficiente para eliminar O2 que el ácido lipoico y el glutatión reducido. También se observó como pudo recolectar radical hidróxilo (OH) y radical peroxilo (ROO) de una manera dependiente de la concentración, pero este efecto se reduce cuando SAC se cambia por S-propenilcisteína, lo que sugiere que el grupo alilo en SAC es vital para su actividad depuradora.


https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3363007/


Posteriormente (2017) en un estudio llevado a cabo en Japón se profundizó en las propiedades bioquímicas de la S-1- Propenil-I-Cisteina (S1PC), presente en cantidad terapéutica suficiente en el extracto de ajo negro y muy baja en el ajo crudo, y cómo era absorbido rápidamente tras la administración oral y su acción inhibitoria sobre el Citocromo P450 (CYP450)


https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28362335/


El proceso de fermentación del ajo llevado a cabo por laboratorio Allium Noir cumple con los pasos seguidos en estudios clínicos en referencia a esta acción potenciada de detoxificación y depuración, en el extracto puro fluido de ajo negro.


A la gama se incorpora también Allium Noir Depur que, junto al extracto fluido de ajo negro al 50%, se completa con la sinergia de plantas tradicionales en la depuración linfática, renal, hepática y dérmica (Ortiga Verde, Cardo Mariano, Rábano Negro y Diente de León), cerrando el círculo en la limpieza de órganos emuntorios o de eliminación.


© Enrique González



 

Advertencia: Las afirmaciones recogidas en dicho texto están avaladas por publicaciones científicas en diferentes estudios. La legalidad obliga a declarar que los productos a base de extracto de ajo negro fermentado no están destinados a tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad.



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